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La semana pasada se me acercó un amigo y cuando le empecé a hablar de nutrición equina por poco me manda a freír espárragos. Según él, lo que un día decimos lo desdecimos al día siguiente. Lo que es bueno un día, es malo después y al final parece que resulta imposible hacerlo bien.

Ahora mismo estoy en Bélgica en la Reunión Internacional sobre Bienestar en el Caballo y Nutrición Equina (EEHNC) que se celebra cada dos años y tengo que reconocer que le entiendo. Llevo dos días participando en charlas sobre los últimos avances científicos en este campo y entre otros aspectos acabamos de decidir que la patología que ahora se llama “Resistencia a la Insulina” realmente debe cambiar de nombre ya que nadie es capaz de entender de qué estamos hablando cuando nos referimos a esta enfermedad. Lo malo es que me acuerdo de esta misma conversación cuando cambiamos el nombre de “Miositis” a “Miopatía de Almacenamiento de Polisacáridos”, que anteriormente era conocida como la “Enfermedad del Lunes”. Si este problema existe entre los científicos, ¿cómo va a poder manejar todo esta controversia un propietario de caballos?

Efectivamente parece un lío, pero en el fondo no me parece tan complicado. La ciencia ha avanzado a tal nivel que podemos probar cosas llegando incluso al nivel celular. Y poco a poco, vamos juntando, cohesionando conocimientos. Sería así como utilizar una lente de cámara que nos permite ir enfocando la imagen cada vez más, permitiéndonos aclarar conceptos. No damos bandazos con informaciones inconcusas, sino que vamos ajustando el camino con una información cada vez más precisa.

Es precioso cuando te paras a pensarlo. Si eres lo suficientemente humilde como para aceptar que no somos perfectos y permites que te aclaren conceptos, podemos tardar un poquito, pero al final seguro queda perfectamente claro.

Total… estábamos hablando de la “Resistencia a la Insulina”. Esta enfermedad resulta a veces un quebradero de cabeza para clínicos y propietarios porque realizar un diagnóstico confirmativo es prácticamente imposible, al menos a nivel de campo. Pero esto sólo quiere decir que resulta muy complicado confirmar su existencia, no que el caballo no la padezca.

¿Qué hay que hacer si sospechas que tu caballo puede padecer resistencia a la insulina?

Pues en primer lugar, hay que tener clarísimo que los test de glucosa utilizados en medicina humana no te van a dar ninguna información valida. No están calibrados para caballos. Fíate de la opinión de los profesionales en este campo: nutricionistas, científicos y veterinarios.
¿Está súper claro verdad? Bien.

Tenemos que saber que el caballo que padece resistencia a la insulina tiene dificultades para metabolizar el azúcar en sangre, los tejidos no responden de forma adecuada a la insulina y por ello tiene que producir cada vez más insulina y tarda cada vez más en esta tarea de metabolismo.

El caballo puede estar muy gordo pero a la vez tener muy poca energía, presentando una condición corporal muy cargada en el cuello y un alto riesgo de padecer laminitis. Incluso puede estar ya sufriendo una laminitis subclínica desde hace mucho tiempo de la que el propietario no se ha percatado.

El problema es que estos caballos, que tienen un mayor riesgo de padecer laminitis, acaban desarrollando un episodio agudo por causas mucho más leves de lo que sería normal. El caballo ingiere una dieta un poquito más rica en almidón, o no sale un día a trabajar, o sale a un pasto nuevo un ratito, o cambia de dieta algo más rápido de lo que sería normal, y donde a otro caballo no le pasaría nada, este cae en un episodio de laminitis muy agudo. Lo que no nos paramos a pensar es que este caballo era de siempre más propenso a padecer este problema, sin embargo nadie era consciente de ello.

Las señales que alertan de que un caballo puede no estar metabolizando correctamente la glucosa son sutiles:

  • Puede estar obeso
  • Puede sentirse como que les faltar energía y son muy muy tranquilos
  • Puede tener el llamado cuello barroco muy cargado
  • Puede haber padecido episodios de laminitis previos
  • Puede acumular grasa en el cuello y en la grupa o de manera muy desigual
  • Hay razas más predispuestas como es el caso del PRE

Lo interesante es que el manejo del caballo que padece resistencia a la insulina no es excesivamente complicado:

  • Hay que mantenerles como máximo en una condición corporal de 6 en la escala Hennecke
  • Deben trabajar a diario
  • La ración aportada debe ser muy reducida en almidón e índice glucémico (menor al 12% en el total de la ración)
  • La ración aportada debe ser equilibrada en todos los nutrientes, especialmente en anti-oxidantes que ayudan a paliar el estrés oxidativo existente
  • Con el fin de reducir el nivel de fructanos se debe mojar el forraje durante 30 minutos antes de proporcionárselo al animal
  • No debe tener acceso a pastos ricos donde pueden ingerir mucha hierba
  • No debe tener acceso a pastos sometidos a sequía por el acúmulo de fructanos que este tipo de condiciones desencadenan.
  • Si puede salir a un cercado sin pasto para moverse

¿Fácil verdad? Volvemos siempre al concepto de “prevenir es mejor que curar”. Así que si sabes que tu caballo es un candidato a ser resistente a la insulina, es mejor manejarlo siempre de acuerdo a estos parámetros.

No es tan complicado cuando los conceptos son claros.

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Author: Coby BolgerWebsite: http://www.linkedin.com/pub/coby-bolger/1b/871/883Email: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
Directora General Horse1 S.L.
About
Coby es nutricionista equina y jinete internacional de Concurso Completo de Equitación habiendo participado en numerosos concursos internacionales en toda Europa. Actualmente trabaja en la investigación y mejora de la nutrición equina e imparte clinics y clases sobre nutrición y entrenamiento.