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Cuidado de Caballos

  • Aporte energético para nuestros caballos

    Cuidado de pastos en caballos

    Hablamos sobre el aporte energético que podemos ofrecerle a nuestros caballos. Las fuentes energéticas son fibra, aceite y almidón. Y es muy importante que cada jinete debe saber manejar el aporte energético de sus caballo.

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  • ¿Sabes cómo se mide la condición corporal (CC) de un potro? - Crecimiento y alteraciones del desarrollo

    ¿Sabes cómo se mide la condición corporal (CC) de un potro? - Crecimiento y alteraciones del desarrollo

    La importancia de controlar el crecimiento del potro durante la cría y su impacto en la salud del caballo joven y adulto

     

    Conocer, comprender y saber valorar adecuadamente la condición corporal (CC) del caballo adulto es algo cada vez más común entre ganaderos, jinetes y otros amantes del mundo del caballo. Sin embargo, los conocimientos acerca de cómo saber si el crecimiento del potro está siendo el correcto o qué condición corporal debe tener en cada momento de la fase del crecimiento son algo más desconocidos o confusos.

    Todo ganadero comparte el deseo vehemente de criar potros sanos, de buen carácter y con buena conformación lo más rápidamente posible y conseguir sacar el máximo partido a su potencial genético, pues es lo que formará los cimientos y condicionará el futuro del caballo adulto, tanto en términos de salud, como de rendimiento y calidad. Por ello, es de crucial importancia monitorizar y controlar el crecimiento de manera que sea suave y mantenido en el tiempo con el fin de asegurar un correcto y homogéneo desarrollo óseo, muscular y corporal.

    Es importante saber que el peso del caballo adulto viene determinado incluso desde antes del nacimiento, pues depende principalmente del peso de la madre - madres grandes darán lugar a potros de gran tamaño (el peso del potro será un 10% del peso de la madre) - así como por la edad (yeguas entre 7-11 años suelen tener potros más grandes) o el número de partos previos que haya tenido. Esta regla del 10% se cumple a su vez con el peso que tendrá el caballo en la vida adulta respecto al peso al nacimiento (el peso al nacimiento será aproximadamente un 10% del PV adulto), con variaciones del 7-14 %. Asimismo, es esencial conocer que los potros nacen únicamente con un 17% de grado de mineralización ósea que irá aumentando hasta alcanzar el valor total a los 6 años.

    El mayor porcentaje de crecimiento del potro ocurre en el primer año de vida, especialmente durante el primer mes. Durante este periodo, el potro ganará una media de 1 kg diario. A los seis meses, el potro alcanza el 40% del peso adulto y el 80% de la altura y a los 12 meses, alcanza hasta el 60% del peso y el 90% de la altura, de lo que podemos deducir que la velocidad de crecimiento es relativamente alta. Generalmente, alcanzan el tamaño adulto entre los 4 y los 5 años.

    La influencia maternal se mantiene en el tiempo de manera que tanto el peso, como la ganancia media diaria de peso y la CC de la madre, tienen una correlación positiva con el peso, la ganancia media y la CC del potro durante los primeros 5 meses de vida. Además, se ha observado una relación directa entre la CC del potro y el cambio diario de peso de la madre durante los 2 o 3 primeros meses, es decir, durante el pico de lactación. Como vimos en la anterior publicación, la lactación es un momento energéticamente muy exigente para la yegua. Esto quiere decir que aquellas madres que experimentan una marcada pérdida de peso en el postparto darán lugar a potros con menor peso.

    Cómo medir adecuadamente la CC y el peso del potro en crecimiento.

    Conocer el peso y condición corporal del potro es una herramienta fundamental para controlar y monitorizar su crecimiento con el fin de evitar la aparición de problemas en el desarrollo que puedan tener un impacto en la salud y futuro rendimiento del caballo. Hay que tener en cuenta que los cambios de peso diarios son muy ligeros, por lo que es difícil detectarlos si no se establecen unas pautas.

    Las cintas de medición diseñadas para el caballo adulto no son útiles para medir la CC en el potro y lo mismo ocurre con las estimaciones visuales.

    La conocida escala de Henneke diseñada para estimar la condición corporal del caballo adulto se basa en la evaluación visual de zonas en las que comúnmente se acumula tejido graso y la asignación de un valor del 1 al 9. Sin embargo, el patrón en el que se deposita el tejido graso en los potros varía respecto a las del caballo adulto.

    Generalmente en los potros, la grasa se acumula inicialmente a ambos lados de la cruz y detrás de los codos. Una vez que esas dos zonas se han cubierto, comienza a acumularse a nivel de la espalda y en la parte inferior de la caja torácica. A diferencia de lo que ocurre en el caballo adulto, la zona de las costillas se cubre mucho más lentamente en los potros, por lo que es común encontrarnos con potros con una condición corporal adecuada y costillas visibles. Las zonas de mayor interés serán la espalda, la línea del dorso y la grupa, es decir, toda la línea superior. Una vez que tiene lugar el destete, los depósitos grasos del potro comienzan a asemejarse a los del caballo adulto, empieza a acumularse en la zona de las costillas y no se hace tan prominente en la zona del cuello y los hombros.

    Foto de Coby Bolger

    Si bien es cierto que se ha descrito la adaptación de la escala de Henneke a valores del 1 al 5, la precisión de la estimación es menor. Por otro lado, se han desarrollado una serie de fórmulas basadas en la medición del perímetro torácico del potro con las que estimar y comparar el peso del potro. La primera de ellas utiliza el perímetro torácico (girth: G), de la siguiente manera:

    G3x 90 = peso

    Otra de las formas que se suelen utilizar es:

    X (peso del potro) en kg = Y (perímetro en cm)­  - (63,7 /0,38)

    Monitorizar el crecimiento del potro semanalmente desde el nacimiento es la mejor medida para asegurarnos de que está siendo apropiado y nos deja un margen de tiempo para poder tomar las medidas correctivas, en caso de que fuera necesario. Una herramienta muy útil y visual para registrar, evaluar y controlar el crecimiento del potro es utilizar una curva de crecimiento. Esta permite comparar el crecimiento entre potros de la misma raza, mismo centro, misma época el año o incluso de la misma yegua de años anteriores comparando edad, peso y altura. Para ello utiliza una base de miles de datos rigurosamente desarrollada.

    Osteocondrosis y otros problemas del desarrollo en potros

    La aparición de enfermedades del desarrollo es un problema común en todas las ganaderías y suponen, además de una merma en el bienestar y salud general del animal, una pérdida económica significativa para la industria equina y determinará en gran medida el éxito o fracaso del futuro atleta.

    El término enfermedad del desarrollo hace referencia a una serie de alteraciones del crecimiento y patologías ortopédicas que se observan en potros en crecimiento, así como en algunos caballos adultos e incluyen además de patologías a nivel del hueso, alteraciones a nivel articular o de la línea de crecimiento.

    Está demostrado que la nutrición es un factor clave en la prevención de este tipo de enfermedades, a pesar de estar influenciadas por multitud de factores. La correlación entre la velocidad de crecimiento, la nutrición, el desarrollo óseo, el peso y las fuerzas a las que se ve sometida la estructura ósea están en consonancia y equilibrio siempre que se alcance un crecimiento óptimo.

    El momento más crítico en el crecimiento del potro en lo que respecta al desarrollo de enfermedades del desarrollo es el transcurre desde el destete hasta los 12 meses en adelante, pues el esqueleto es más vulnerable. Una vez el potro alcanza el año de edad, la probabilidad de que se vea afectado por este tipo de enfermedades disminuye. Si bien, hay que tener en cuenta que muchas de estas patologías, se vuelven clínicamente visibles pasado el año.

    Como se ha mencionado anteriormente, los potros nacen solo con un 17% de mineralización ósea que se irá incrementando hasta alcanzar aproximadamente los 6 años. Los procesos de osificación y formación de hueso maduro son extremadamente complejos y sensibles a cambios, por lo que se verán vertiginosamente afectados en caso de que algún problema aparezca.

    Los factores principales que podemos manejar a nivel nutricional para prevenir la aparición de enfermedades del desarrollo son los déficits o excesos minerales y la sobreingesta calórica con el consecuente incremento de peso. Estos se deberán vigilar y controlar incluso antes de que el potro nazca, a través de la nutrición de la madre.

    Específicamente, tanto la cantidad como las ratios de minerales, como el cobre, el zinc, el fósforo o el calcio, suelen considerarse factores de riesgo de aparición de estas patologías. A pesar de que se ha demostrado que aquellas madres suplementadas con cobre, zinc y selenio reducen de manera considerable la aparición y severidad de lesiones del cartílago articular en sus potros, en caso de que la yegua haya recibido una correcta alimentación durante la gestación, no será necesario administrar un suplemento mineral al potro lactante hasta los 90 días de vida. A partir de entonces, se podrá complementar la dieta del potro con pequeñas cantidades de concentrado de calidad que se irá incrementando gradualmente hasta administrar 0.5 kg por mes de vida. No obstante, aquellos potros que consumen una elevada concentración de zinc y que poseen unos niveles marginales de cobre, tienen un alto riesgo de padecer enfermedades del desarrollo.

    Las patologías del crecimiento más comúnmente observables en potros en crecimiento son la osteocondrosis, las fisitis o inflamación de las fisis o líneas de crecimiento, la osteocondritis disecante (OCD) que se asocia a las dos anteriores y las deformaciones flexurales o angulares adquiridas, entre otras.

    Estudios llevados a cabo en el centro de investigación de Kentucky Equine Research han demostrado que los potros que desarrollaron osteocondritis disecante en el menudillo eran más pesados al nacimiento y hasta 8 kg más grandes que la media a los 15 días de media. Asimismo, tenían mayores ganancias medias diarias de peso.

    Generalmente, todas ellas se asocian a potros muy pesados y/o que han sufrido un crecimiento excesivamente rápido y desproporcionado causado principalmente por un mal manejo nutricional y un exceso de alimentación. Potros que sufren una limitación en el crecimiento y posteriormente un crecimiento rápido compensatorio son especialmente susceptibles de padecer enfermedades del desarrollo, por lo que se deberán vigilar de cerca.

    Es importante recordar que el ejercicioes trascendental para los caballos jóvenes y puede limitar los efectos adversos de recibir una dieta altamente energética, aunque un ejercicio excesivo y forzado puede a su vez favorecer la aparición este tipo de enfermedades.

    Asimismo, un crecimiento rápido dará lugar a un incremento en la condición corporal y con ello, un aumento en los requerimientos energéticos para su mantenimiento. Esto se traduce en que las exigencias de la yegua respecto a la producción de leche se intensifican. Por ello y con el fin de no perjudicar la salud y CC de la madre, a medida que el potro crece, es importante que complemente la leche con otras fuentes nutricionales como puede ser pasto, forraje o concentrado.

    La mayoría de los potros comenzarán a picotear del pienso de la madre durante los primeros días o semanas de vida. Sin embargo, durante el primer mes, las enzimas digestivas encargadas de digerir el almidón o las proteínas son bajas. Una vez que el potro cumple los 3 meses, su capacidad para digerir grano o forraje aumenta. A partir de entonces, podemos ofrecer el mismo concentrado tanto para la yegua de cría como para el potro, facilitando la introducción de nuevos alimentos, la adaptación de su sistema digestivo y el aprendizaje por parte de potro de patrones de alimentación de la madre antes de que llegue el destete. La previa familiarización por parte del potro con el entorno es una medida de gran utilidad con la que reducir el estrés asociado al destete.

     

    Efecto directo de la nutrición de la madre en el crecimiento y salud del potro

    Se ha demostrado que la obesidad contribuye a la aparición de patologías como la resistencia a la insulina, síndrome metabólico equino, laminitis, alteraciones hormonales y ligero grado de inflamación.

    De manera particular, se ha demostrado que las yeguas que presentan una alta condición corporal producirán potros con altas probabilidades de sufrir inflamación sistémica y osteocondrosis. Esta patología del crecimiento ocurre cuando el cartílago articular de los huesos largos no madura correctamente a hueso sano y se asocia principalmente a inflamación articular, cojera y disminución del rendimiento.

    Está claro que, aunque se trate de una patología multifactorial, va a depender principalmente de la nutrición, la conformación y el tamaño del animal, además del componente genético, como se ha mencionado anteriormente.

    Pobre CC se asocia a pobre sistema inmunitario

    A la inversa, una ingesta calórica insuficiente da lugar a potros de pequeño tamaño, pobre condición corporal y pelaje de pobre calidad que no han alcanzado todo su potencial genético.

    Además, el destete es un momento sumamente estresante para el potro y se relaciona comúnmente con marcada disminución de peso, así como disminución del apetito y la aparición de otros problemas asociados que frenarán su desarrollo.

    Aquellos potros que presenten una condición corporal del 2 al 3 (en una escala de Henneke del 1 al 9) suelen tener problemas de diarrea, úlceras gástricas y otras patologías.
    El padecimiento de úlceras se asocia primordialmente con el estrés del destete, así como por la reducción del apetito que causa ayuno prolongado. Es posible implementar medidas con el objetivo de reducir al máximo el estrés durante este periodo.

    Ambos, tanto la pobre condición corporal como el estrés, estén o no asociados, inducen una depresión de las defensas incrementando el riesgo de aparición de enfermedades de tipo respiratorio o digestivo comunes en potros jóvenes. Si bien es cierto que el sistema inmunitario del potro va a depender inicialmente de la toma de calostro o primera leche producida por la yegua, rica en anticuerpos, así como de proteína, energía y vitaminas, pues el tipo de placenta de estos mamíferos impide cualquier traspaso inmunoglobulinas o anticuerpos durante la gestación.

    Un estudio realizado por Mach y colaboradores (2017) defiende que el incremento de circulación de hormonas de estrés posee un impacto negativo en la microbiota intestinal del potro durante el destete, dando lugar a disbiosis o desequilibrios de la flora intestinal y sobrecrecimiento de bacterias potencialmente patógenas como Escherichia coli.

    Por otro lado, es importante recordar que los parásitos no solo afectan al caballo adulto, sino que podemos encontrarnos con infestaciones de potros que se vinculan directamente con pérdida de peso, principalmente las infecciones respiratorias y digestivas. Es común observar potros con episodios de diarrea causadas por bacterias o virus como Escherichia coli, Salmonella o Clostridium difficile. En el frente respiratorio, toma protagonismo Rhodoccocus equi, bacteria causante de neumonía y abscesos pulmonares en potros de 1 a 5 meses de edad. Si el potro está débil, con pobre CC y depresión del sistema inmunitario, difícilmente podrá combatir estas afecciones.

    Así, la nutrición del potro en crecimiento se convierte en el factor desencadenante y clave de la salud del futuro caballo adulto y viene influenciado por esta incluso antes de nacer. Del correcto manejo nutricional de la yegua y del potro, dependerá la salud y rendimiento de ambos. Asegurar un crecimiento mantenido y controlado, es la mejor medida para criar un potro sano.

     Coby Bolger.

     

    Bibliografía

    • Robles, M., Nouveau, E., Gautier, C., Mendoza, L., Dubois, C., Dahirel, M., Lagofun, B., Aubrière, M. C., Lejeune, J. P., Caudron, I., Guenon, I., Viguié, C., Wimel, L., Bouraima-Lelong, H., Serteyn, D., Couturier-Tarrade, A., & Chavatte-Palmer, P. (2018). Maternal obesity increases insulin resistance, low-grade inflammation and osteochondrosis lesions in foals and yearlings until 18 months of age. PLOS ONE, 13(1), e0190309. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0190309
    • Russell, J., Matika, O., Russell, T., & Reardon, R. J. M. (2016). Heritability and prevalence of selected osteochondrosis lesions in yearling Thoroughbred horses. Equine Veterinary Journal, 49(3), 282–287. https://doi.org/10.1111/evj.12613
    • Paradis, M. R. (2012). Normal Foal Nutrition. IN-DEPTH: Orphan foals getting a good start in life - AAEP Proceedings. 58, 399–401.
    • Mach, N., Foury, A., Kittelmann, S., Reigner, F., Moroldo, M., Ballester, M., Esquerré, D., Rivière, J., Sallé, G., Gérard, P., Moisan, M. P., & Lansade, L. (2017). The Effects of Weaning Methods on Gut Microbiota Composition and Horse Physiology. Frontiers in Physiology, 8. https://doi.org/10.3389/fphys.2017.00535

     

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